Mostrando entradas con la etiqueta Herodoto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Herodoto. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de julio de 2014

El oráculo de la Pitia


Los lidios, luego que llegaron a Delfos, hicieron lo que se les había mandado, y se dice que recibieron esta respuesta de la Pitia: —«Lo dispuesto por el hado no pueden evitarlo los dioses mismos. Creso paga el delito que cometió su quinto abuelo, el cual, siendo guardia de los Heráclidas, y dejándose llevar de la perfidia de una mujer, quitó la vida a su monarca y se apoderó de un imperio que no le pertenecía. El dios de Delfos ha procurado con ahínco que la ruina fatal de Sardes no se verificase en daño de Creso, sino de alguno de sus hijos; pero no le ha sido posible trastornar el curso de los hados. Sin embargo, sus esfuerzos le han permitido retardar por tres años la conquista de Sardes; y sepa Creso que ha sido hecho prisionero tres años después del tiempo decretado por el destino. ¿Y a quién debe también el socorro que recibió cuando iba a perecer en medio de las llamas? Por lo que hace al oráculo, no tiene Creso razón de quejarse. Apolo lo predijo que si hacía la guerra a los persas, arruinaría un grande imperio; y cualquiera en su caso hubiera vuelto a preguntar de cuál de los dos imperios se trataba, si del suyo o del de Ciro. Si no comprendió la respuesta, si no quiso consultar segunda vez, échese la culpa a sí mismo. Tampoco entendió ni trató de exterminar lo que en el postrer oráculo se le dijo acerca del mulo, pues este mulo cabalmente era Ciro; el cual nació de unos padres diferentes en raza y condición, siendo su madre Meda, hija del rey de los medos Astiages, y superior en linaje a su padre, que fue un persa, vasallo del rey de Media, y un hombre que desde la más ínfima clase tuvo la dicha de subir al tálamo de su misma señora.» Esta respuesta llevaron los lidios a Creso; el cual, informado de ella, confesó que toda la culpa era suya, y no del dios Apolo. Esto fue lo que sucedió acerca del imperio de Creso y de la primera conquista de la Jonia.

Heródoto. Historia, I, 91. Traducción de Bartolomé Pou.

martes, 12 de febrero de 2013

El vestido de Atenea


Al parecer, el vestido y la égida de las imágenes de Atenea fueron copiadas por los griegos de las mujeres libias, pues salvo que el vestido de la mujer libia es de cuero y que los flecos de sus mantos de piel de cabra no son serpientes, sino correas de cuero, en todo lo demás su equipamiento es el mismo.  
Y de hecho, el mismo nombre revela que la vestimenta de las estatuas de Palas ha venido de Libia, porque las mujeres libias llevan la "egea" con borlas sin pelo sobre su vestido, coloreada con rubia, y los griegos han cambiado el nombre de esta "egeas" en sus égidas.
Además, en mi opinión, el canto ceremonial se originó primero en Libia porque las mujeres de ese país cantan muy armoniosamente. Y es de los libios que los griegos han aprendido a conducir carros de cuatro caballos.

Herodoto. Historia, IV, 189.

jueves, 31 de enero de 2013

Maclíes y auseos


Gustav Klimt: Pallas Atenea (1898)

En Libia son fronterizos de los Maclíes los Auseos, pues ambos habitan en las orillas de la laguna Tritónida divididos entre sí por el río Tritón. Los Maclíes se dejan crecer el pelo en la parte posterior de la cabeza, y los Auseos en la parte anterior de ella. Hacen todos los años una fiesta a Atenea, en la cual, sus doncellas repartidas en dos bandos, luchan con piedras y palos, y dicen que practican aquellas ceremonias, propias de sus antepasados, en honra de aquella diosa su paisana a la cual llamamos Atenea. A las doncellas que mueren de aquellas heridas las llaman falsas vírgenes.
Antes de dar fin a aquel combate, el pueblo entero elige a la doncella que se ha portado mejor en el choque; ármanla con un yelmo corintio y con una armadura griega, y puesta encima de un carro llévanla alrededor de la laguna.
Ignoro con qué armadura adornasen a sus doncellas antes de tener por vecinos a los griegos, si bien me inclino a pensar que con la armadura egipcia, porque mantengo que los griegos tomaron de los egipcios el yelmo y el escudo.
Por lo que toca a Atenea, dicen ellos que fue hija de Poseidón y de la laguna Tritónida, pero que enojada por cierto motivo contra su padre se entregó a Júpiter, el cual se la apropió por hija: así lo cuentan al menos. Las relaciones de hombres y mujeres son promiscuas aquí; no cohabitan pero tienen el trato sexual como el ganado. Cuando el hijo de una mujer está bien crecido, los hombres se juntan en tres meses y el niño es adjudicado al hombre al que se parece más.

Herodoto. Historia, IV, 180.

martes, 17 de enero de 2012

Los garamantes

 Los garamantes o antiguos mande de Fezzan (Libia)

Tierra adentro hacia el sur viven los garamantes en un país de bestias salvajes. Huyen de la vista y la compañía de los hombres, no tienen armas de guerra ni saben cómo defenderse a ellos mismos.
Después de diez días de viaje desde Augila hay todavía otra colina de sal, manantiales de agua y palmeras datileras. Los hombres que viven aquí son llamados garamantes, una nación sumamente grande, que siembran en la tierra que han puesto sobre la sal. El camino más corto hacia la tierra de los comedores de loto es desde aquí, un viaje de treinta días. Entre los garamantes está el ganado que va hacia atrás mientras pace. La razón es que sus cuernos se curvan hacia adelante, por lo tanto no pueden ir en esa dirección porque sus cuernos se clavarían en el suelo. Así caminan hacia atrás paciendo. Por lo demás, son como cualquier otro ganado, excepto que su piel es más gruesa y más dura al tacto.
Estos garamantes van en sus carros de cuatro caballos persiguiendo a los etíopes trogloditas, porque estos son de pie más ligero que cualquier otro hombre del que nos hayan llegado noticias. Viven de serpientes y lagartos y otros reptiles. Su lenguaje es como no hay otro en el mundo: es como el chillido de los murciélagos.

Herodoto. Historia, IV, 174, 183.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Los dioses de los persas

Briton Rivière: Afrodita

Referente a las costumbres de los persas, sé que son éstas. No es su costumbre hacer y colocar estatuas, templos y altares, ya que piensan que los que hacen tales cosas son tontos, porque, supongo, ellos nunca han creído que los dioses sean como los hombres, como hacen los griegos; pero ellos llaman Zeus al circuito completo del cielo, y a él le hacen sacrificios en los picos más altos de las montañas; también hacen sacrificios al sol, la luna, la tierra, el fuego, el agua y los vientos.
Desde el principio, éstos son los únicos dioses a los cuales siempre han hecho sacrificios; más tarde aprendieron de los asirios y árabes a hacer sacrificios a Afrodita celeste. Los asirios la llaman Mylitta, los árabes Alilat y los persas Mitra.

Heródoto. Historia, I, 131.

martes, 18 de octubre de 2011

Las estatuas de Hermes

Praxíteles: Hermes con Dioniso niño

Estas costumbres, además de otras, que indicaré, fueron tomadas por los griegos de los egipcios. Esto no fue así con las imágenes de Hermes con el pene erecto; la producción de éstas vino de los pelasgos, de los cuales los atenienses fueron los primeros griegos en tomarla, y luego la pasaron a los otros.
Porque los atenienses entonces ya eran contados como griegos, cuando los pelasgos vinieron a vivir con ellos en su tierra y así también éstos empezaron a ser considerados como griegos. Quien ha sido iniciado en los ritos de los Cabiros, que los samotracios aprendieron de los pelasgos y ahora practican, comprende lo que quiero decir.
Samotracia fue anteriormente habitada por estos pelasgos que vinieron a vivir entre los atenienses, y es de ellos que los samotracios tomaron sus ritos.
Los atenienses, pues, fueron los primeros griegos que hicieron imágenes de Hermes con el pene erecto, y lo hicieron así porque los pelasgos les enseñaron. Los pelasgos contaban cierto relato sagrado acerca de esto, que se expresa en los misterios de Samotracia.

Heródoto. Historia, II, 51.

sábado, 15 de octubre de 2011

Los pelasgos expulsados de Atenas

                                     Atenas vista desde el monte Himeto

Los pelasgos fueron expulsados del Ática por los atenienses, no sabré decidir si con razón o sin ella; podré referir tan sólo lo que sobre ello se dice, si bien noto que Hecateo, hijo de Egesandro, afirma en su historia que sin razón fueron aquellos arrojados, contando así los hechos: «Viendo los atenienses, dice, que una campiña suya situada al pie del monte Himeto, que habían cedido a los pelasgos para que la habitasen en pago y recompensa del muro que estos les habían edificado alrededor de la fortaleza, viendo, pues, bien cultivada aquella campiña, que antes era muy estéril y de ninguna estima, tuvieron envidia a los pelasgos, y codiciosos de aquel territorio, sin otro motivo ni razón arrojaron de él a los agricultores.» Pero si creemos lo que dicen los atenienses, razón les sobraba para echarlos de allí; porque situados los pelasgos bajo el Himeto, salían desde allí a cometer mil insolencias; pues como acostumbrasen las doncellas y los niños de los atenienses ir por agua al Enea Crunon (a las Nueve Fuentes) por no tener esclavos en aquel tiempo ni los atenienses ni los demás griegos, sucedía que al ir ellas por agua, con desvergüenza y desprecio las violentaban los pelasgos; y no contentos aun con proceder tan indigno, determinaron al cabo apoderarse de Atenas y fueron cogidos con el delito en las manos. Añaden aún los atenienses, que ellos se portaron mucho mejor de lo que merecían los pelasgos, porque estando en su mano quitarles justamente la vida como a gente que maquinaba contra el estado, no quisieron hacerlo, contentos con intimarles la orden de que saliesen de sus dominios. En fuerza de esta orden, salidos de allí, una de las varias tierras que ocuparon fue la isla de Lemnos. En suma, lo primero es lo que dice Hecateo; lo segundo lo que cuentan los atenienses.

Heródoto. Historia, VI, 137.